Veintitrés del Doce

Templarios | Historia de los Templarios

Antecedentes

A finales del siglo X, controladas las invasiones musulmanas y vikingas, bien por vía militar o mediante asentamiento, comenzó en la Europa occidental una etapa expansiva. Se produjo un aumento de la producción agraria, íntimamente relacionado con el crecimiento de la población, y el comercio experimentó un nuevo renacer, al igual que las ciudades.

La autoridad religiosa, matriz común en la Europa occidental y única visible en los siglos anteriores, había logrado introducir en el belicoso mundo medieval ideas como "La paz de Dios" o la "Tregua de Dios", dirigiendo el ideal de caballería hacia la defensa de los débiles. No obstante, no rechazaba el uso de la fuerza para la defensa de la Iglesia. "Ya el pontífice Juan VIII, a finales del siglo IX, había declarado que aquellos que murieran en el campo de batalla luchando contra el infiel, verían sus pecados perdonados, es más: se equipararían a los mártires por la fe".

Existía, pues, un arraigado y exacerbado sentimiento religioso que se manifestaba en las peregrinaciones a lugares santos, habituales en la época. Las tradicionales peregrinaciones a Roma fueron sustituidas paulatinamente a principios del siglo XI por Santiago de Compostela y Jerusalén. Estos nuevos destinos no estaban exentos de peligros, como salteadores de caminos o fuertes tributos de los señores locales, pero el sentimiento religioso, unido a la espera de encontrar aventuras y fabulosas riquezas orientales, arrastraron a muchos peregrinos, que al volver a Europa relataban sus penalidades.

Manuscrito en pergamino, sellado con 9 vueltas de hilo de seda y lacre rojo, es visible su lema: Sigillum Militum Xpisti.

Coronación de Balduino I (de la Histoire d'Outremer, siglo XIII).

El pontífice Urbano II, tras asegurar su posición al frente de la Iglesia, continuó con las reformas de su predecesor Gregorio VII. La petición de ayuda realizada por los bizantinos, junto con la caída de Jerusalén en manos turcas, propició que en el Concilio de Clermont (noviembre de 1095) Urbano II expusiera, ante una gran audiencia, los peligros que amenazaban a los cristianos occidentales y las vejaciones a las que se veían sometidos los peregrinos que acudían a Jerusalén. La expedición militar predicada por Urbano II pretendía también rescatar Jerusalén de manos musulmanas.

Las recompensas espirituales prometidas, junto con el ansia de riquezas, hicieron que príncipes y señores respondiesen pronto al llamamiento del pontífice. La Europa cristiana se movió con un ideario común bajo el grito de "Dios lo quiere" (Deus vult, frase que encabeza el discurso del concilio de Clermont en que Urbano II convocó la I cruzada).

La primera cruzada culminó con la conquista de Jerusalén en 1099 y con la constitución de principados latinos en la zona: los Condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, en donde Balduino I no tuvo inconveniente en asumir, ya en 1100, el título de rey.

Veintitres del Doce

Sinopsis

Una caja metálica abierta

Un concurso de TV destapa por pura casualidad un documento que había permanecido oculto durante setecientos años.

Este descubrimiento desencadenará una serie de sucesos que implicará al CNI a través de Manel, un jefe de directorio pasado de peso y cansado de su rutinario trabajo. A Olga, una recien licenciada en historia. A la Orden del Temple, mantenida en la clandestinidad a través de los siglos. Y a la extrema derecha internacional, interesada en todos los secretos ocultistas que creían poseían los templarios y en los que la SS nazi basó gran parte de su ideología esotérica.

Todos ellos se verán envueltos en una acción que desembocará en la búsqueda trepidante del mayor secreto templario, el Bafomet. La misteriosa cabeza barbuda que ha sido objeto de múltiples especulaciones y que fué una de las bases en las que fundamentaron el papa y el rey de Francia su acusación para la disolución de la orden.

Saber más