Sinopsis

Un concurso de TV destapa por pura casualidad un documento que había permanecido oculto durante setecientos años.

 

 

Este descubrimiento desencadenará una serie de sucesos que implicará al CNI a través de Manel, un jefe de directorio pasado de peso y cansado de su rutinario trabajo. A Olga, una recien licenciada en historia. A la Orden del Temple, mantenida en la clandestinidad a través de los siglos y a la extrema derecha internacional, interesada en todos los secretos ocultistas que creían poseían los templarios y en los que la SS nazi basó gran parte de su ideología esotérica.

 

 

Todos ellos se verán envueltos en una acción que desembocará en la búsqueda trepidante del mayor secreto templario, el Bafomet. La misteriosa cabeza barbuda que ha sido objeto de múltiples especulaciones y que fué una de las bases en las que fundamentaron el papa y el rey de Francia su acusación para la disolución de la orden.

 

 

A continuación encontrará un fragmento de Veintitrés del Doce para hacerse una idea de que puede esperar del libro:

Portada del libro Veintitrés del Doce Comprar el libro

El libro

 

 

Estas dos últimas frases figuraban en el escrito original en caracteres latinos y como traducción de la primera ponía O madre de Dios acuérdate de mí y la segunda traducción estaba entre interrogantes, dando a entender que Carlos no había llegado a comprenderlo, decía ¿no nace cansado de lugar TI?, TI ¿Teobaldo de Illana?, a continuación una secuencia de números que a juzgar por la falta de comentarios tampoco había intuido que podían significar. lista de numeros Al menos Carlos había tenido la deferencia de recuadrar los números ya que en la fotografía de la plancha y en el original, que sacaron de su caja para observarlo mejor, costaba diferenciar unos de otros. - Eso es todo - dijo Manel - y me asalta una duda, ¿de donde se saca la relación entre esto y un ordenador? - Pues no lo se - confesó perpleja Olga - de hecho hay muchas cosas que no acabo de comprender, pero lo que si tengo claro es que como tengamos que ponernos a indagar en la historia del Temple, nos dan las uvas.
- Si que estamos bién, entonces lo tenemos claro - replicó Manel torciendo el gesto. Y se quedaron los dos en silencio pasando la mirada de la pantalla a las planchas metálicas, que reposaban esparcidas por la cama junto con la caja metálica. - Pues, me he quedado en blanco - dijo Manel - ¿no se te ocurre nada? - No - respondió parcamente Olga manteniendo la vista perdida en el infinito. - Vamos a tomar café - propuso Manel recogiendo las planchas y metiéndolas de nuevo en la caja y ésta en la bolsa - eso siempre despeja. Salieron con la bolsa a cuestas y bajaron a recepción pero en lugar de dirigirse a la cafetería del hotel salieron a la calle para que les diera el aire fresco del mar y caminaron por el paseo marítimo en dirección a la estación del tren buscando un bar. - ¿En serio no te dice nada? - volvió a insistir Manel después de un rato de silencio solo roto por el embate de las olas contra la playa. - No, a menos que... - ¿A menos qué? - preguntó Manel deteniéndose en seco y mirando fijamente a Olga - ¿a menos que qué?, te recuerdo que van dos muertos y a nosotros parece que nos persiga la mafia siciliana, así que si tienes la más mínima pista, dilo. - Si no recuerdo mal cuando las tropas de Felipe El Hermoso entraron en el Temple de Paris para detener a los templarios, tenían como segunda intención la de apropiarse de las riquezas que aparentemente se custodiaban en la fortaleza. Para eso al frente de las fuerzas reales iba Nogaret, que había sido el que había montado toda la acusación y que luego fue uno de los principales actores en el proceso. Su implicación fue tan grande que la maldición de Jacques de Molay antes de morir, la dirigió contra el papa, el rey y contra Nogaret. Pero lo cierto es que cuando detuvieron a los templarios e hicieron un registro de la fortaleza allí no apareció nada, no encontraron prácticamente nada de riquezas ni tan siquiera de documentación, pero si que encontraron una calavera que tenía una inscripción hecha en la frente y ponía Caput y un número que no recuerdo Como el Caput que menciona el escrito. Si tenemos en cuenta que el bafomet se asimilaba a una cabeza barbuda, quizás Carlos estableció algún tipo de conexión entre una cosa y la otra, el tío sabía un rato de este tema. - Es endeble, pero es lo único que tenemos, ¿Qué relación se supone que podrían tener el bafomet y la calavera?
- Que yo sepa ninguna, pero hay una forma de averiguarlo, y es encontrando el Caput que se cita en el escrito - dijo olga con cierta dosis de ironía. - Vamos - dijo Manel dando media vuelta - ya no nos hace falta el café. Volvieron a la habitación y conectaron de nuevo el i-pod al ordenador para volver a abrir los archivos, Olga, que no se había resignado llamó al servicio de habitaciones y pidió que les subieran café y croissants y se sentó junto a Manel para volver a sumergirse en los escritos de Carlos. - ¿Puedes conectar a Internet? - preguntó - tengo una idea. - Si, claro que puedo, contestó él - y puso una tarjeta de banda ancha 3G - ¿Qué busco? - Teclea la frase de o mater Dei memento mei en el Google.